6 de enero de 2008

Estrategia regional de Educación Ambiental y anclaje institucional.

Helio García Campos y Alejandro Negrete Ramírez[1]
SENDAS A.C.[2]

Resumen
Como parte del macro Proyecto Manejo Integrado de Ecosistemas en 3 Eco Regiones Prioritarias de México, y a solicitud de MIE/GEF-CONANP, SENDAS A.C. ha impulsado el Proyecto Estrategia de Sensibilización Ambiental para la Eco Región Los Tuxtlas (ESEA), durante un periodo de alrededor de 22 meses. El Proyecto ESEA sigue la tendencia más o menos reciente de establecer procesos estratégicos de educación ambiental en diferentes niveles de intervención. Algunos de los objetivos principales del Proyecto ESEA son tres: 1) apoyar la instauración de políticas de conservación y sustentabilidad, por medio de una estrategia educativa de amplio alcance; 2) concitar la participación de la mayoría de los actores educativos y civiles que realizan trabajo relacionado con el ambiente y el desarrollo social, alrededor de una propuesta estratégica para fortalecer la educación ambiental en la eco región Los Tuxtlas y, 3) facilitar la organización de espacios formativos y la producción de materiales de apoyo para los educadores ambientales y sus destinatarios. En el presente se abordan y discuten los conceptos de enfoque estratégico de la educación y el de anclaje institucional, como elementos básicos para lograr el arraigo de las acciones de educación ambiental que se realizan, en este caso, en una región determinada, así como para tratar de influir en la instauración de un política pública de educación ambiental que contribuya al logro de los propósitos que persigue el establecimiento de un Área Natural Protegida. Todo lo anterior basado en tácticas destinadas a sinergizar las relaciones entre los actores institucionales y civiles participantes en el proceso.

Antecedentes
La región Los Tuxtlas-Sierra de Santa Marta (LTSM) es emblemática de los esfuerzos que se realizan en Veracruz para impulsar el cambio de políticas en la conservación y el manejo de los recursos naturales hacia la sustentabilidad del desarrollo, y es la única Área Natural Protegida (ANP) en la entidad que posee el estatus de Reserva de la Biosfera (REBIOTUX). Se puede afirmar que ésta, junto con la región conocida como la selva zoque, en los límites con el estado de Oaxaca, es una de las que alberga el principal patrimonio de la biodiversidad de zonas cálido húmedas de Veracruz.

No obstante que la región ha sido objeto de un gran número de investigaciones bio-ecológicas y sociales —las cuales fundamentaron en gran parte la necesidad de crear en 1998 el ANP— fue a raíz de la declaratoria que estableció la REBIOTUX que se comenzaron a distinguir una serie de acciones e inversiones para la conservación y a la promoción de propuestas orientadas a disminuir la presión sobre los ecosistemas existentes, dirigiéndose de manera primordial a la atención de las comunidades que viven en la Reserva o en los territorios inmediatos. Sin embargo, la Reserva de la Biosfera, por su denso poblamiento, y por la prevalecencia del modelo desarrollista-depredador y la desvinculación sectorial, así como la existencia de grandes polos urbanos e industriales en sus alrededores, en buena medida sigue considerándose un área amenazada por éste tipo de presiones.

Ha pesar de que en los años recientes se han observado condiciones favorables bajo las cuales se han dado algunos avances importantes en la promoción de una cultura ambiental hacia la sustentabilidad, la mayoría impulsadas por las instituciones del sector ambiental, organizaciones civiles e instituciones académicas, se puede afirmar que todavía queda mucho por hacer, puesto que las políticas de educación ambiental no son prioritarias para la mayoría de las instituciones educativas, lo mismo que para aquellas que desde su visión sectorializada y limitada, no han incorporado aún en sus políticas la promoción de la sustentabilidad del desarrollo, más que, si acaso, en el nivel del discurso.

Por ello, los procesos de educación ambiental para la sustentabilidad, no pueden dejar de impulsarse de manera prioritaria, dado que de ello depende la consolidación de lo logrado hasta la fecha, así como el avance más rápido de los cambios que se requieren entre toda la población, incluidos quienes dirigen y toman las decisiones gubernamentales y administrativas. Aunque desde la fundación del ANP se ha mantenido un apoyo decidido por parte de la Dirección de la Reserva de la Biosfera “Los Tuxtlas” y del proyecto MIE-GEF, instituciones que liderean la promoción de la sustentabilidad junto con varias organizaciones civiles, se puede afirmar que el principal problema en la dimensión cultural para impulsar la sustentabilidad es que, para lograr un mayor y más rápido avance, las propuestas y esfuerzos de conservación y restauración ambiental, así como la instauración de una cultura hacia la sustentabilidad, requieren ser apoyados y fortalecidos por medio de procesos educativos que se impulsen desde, y queden “anclados” en, los sectores e instituciones gubernamentales y civiles, al igual que en los medios de comunicación para atender a los diferentes ámbitos de la población (SENDAS, 2006).

La primera fase del “Proyecto Estrategia de Sensibilización Ambiental para la Ecorregión Los Tuxtlas” (ESEA), (octubre 2004-Enero 2006) se orientó hacia la superación de algunos de los principales factores definidos como causa de las limitaciones de los esfuerzos realizados en materia de educación ambiental en esta región, tales como el activismo, la discontinuidad, la informalidad y las carencias comunes como la falta de materiales de apoyo y espacios para la capacitación sobre métodos y técnicas específicas pertinentes, procurando la aportación de una perspectiva de mediano y largo plazo para lograr el fortalecimiento de la educación ambiental en la región.

En un principio, se logró la promoción, aceptación y participación en el Proyecto ESEA de 6 Instituciones de importancia en el ámbito educativo y de la capacitación. En la segunda etapa (diciembre 2006- julio 2007) ya se contó con la participación 21 actores sociales e institucionales a través de personas clave que tomaron parte en los diferentes espacios educativos y de capacitación en educación ambiental organizados. Se considera haber concitado el interés y un primer nivel de compromiso de participación, por parte un buen número de instituciones y organizaciones para llevar a cabo actividades de educación , formación y capacitación ambiental de manera visible y comprometida.

El proyecto ESEA ha estado basado en brindar una perspectiva enmarcada en el contexto ambiental y social que caracteriza y distingue a la región natural de Los Tuxtlas. Es así que se han procurado establecer espacios y actividades educativas que correspondan a los siguientes objetivos particulares:

o Brindar información básica sobre los propósitos de la Reserva de la Biosfera y complementarlos con aquellos elementos que se recuperan a partir del saber que poseen las personas con quienes se trabaja en los diferentes espacios educativos.

o Facilitar la comprensión de los aspectos problemáticos de la región y las comunidades, desde una perspectiva socio-ambiental, considerando su vinculación con aquellos de índole global involucrados en otras escalas.

o Motivar a las personas a emprender un proceso de búsqueda personal, familiar o comunitaria, favoreciendo la organización de los educadores ambientales para actuar en ámbitos específicos, a través de actividades y proyectos que permitan concretar las aspiraciones o propósitos identificados.

o Identificar las necesidades concretas de capacitación y apoyos que permitan poner en práctica las propuestas.

Se considera que los logros en los años recientes han logrado establecer una plataforma para mantener el impulso bajo el cual se ha creado una incipiente Comunidad de Aprendizaje en Educación Ambiental, así como el seguimiento de la operación del Proyecto ESEA, e impulsar el “anclaje” de los objetivos que permitan dar consistencia a la propuesta estratégica. También nos ha permitido constatar que bajo un escenario de promoción constante y visibilización de la oferta de sensibilización y capacitación en educación ambiental, se logra una buena recepción, si bien se tienen que trabajar múltiples aspectos de conceptualización, organización, operación y disposición a participar, requiriéndose en sucesivos momentos hacerse adaptaciones específicas para cada destinatario institucional o social, la cual permita que estos incorporen a su visión y sus líneas de acción, la promoción de una nueva cultura anuente y comprometida con la conservación ambiental y la sustentabilidad.

Estrategias de Educación Ambiental
Fue a partir del conocimiento de los planteamientos de Roberto Antillón que conocimos en 1993 en el Taller de actualización para educadores ambientales organizado por IMDEC e impartido por Ofelia Pérez Peña y Javier Reyes Ruiz, así como el elaborado por Edgar González Gaudiano (1993), que se tuvieron los primeros elementos para intentar dar una enfoque estratégico a las actividades de educación ambiental. A raíz de ello se pilotearon esfuerzos en Xalapa, Veracruz, a partir de ese año y hasta 1995, impulsando el Colectivo Biorregional Xallapan, con apoyo de la Red de Información y Acción Ambiental de Veracruz y la Fundación Friederich Ebert.

Esos tentativas que tuvieron avances limitados, se volvieron a retomar a partir de 1997 en la Sierra de Santa Marta (porción sur de la región Los Tuxtlas), alrededor de una iniciativa de animación de un grupo de promotores campesinos; y en 1999-2000, durante la elaboración de la primera versión del Programa de Conservación y Manejo de la Reserva de la Biosfera Los Tuxtlas, paralelamente a la cual se realizó en esta región la Primera reunión para la elaboración de estrategias de educación y capacitación ambiental, durante la cual básicamente se construyó el primer diagnóstico sobre la educación ambiental en Los Tuxtlas (García Campos, 2000). Para entonces también se contaba con el trabajo elaborado por Reyes y Mayo (1998) para la cuenca del Lago de Pátzcuaro, el cual brindaba una perspectiva bastante completa de cómo traducir un diagnóstico de condiciones regionalizadas en una propuesta de intervención estratégica donde se definían con precisión a los actores, los espacios y las actividades propuestas para atenderles.

Para el año 2003 se comenzaron en Veracruz los trabajos encaminados a delinear la Estrategia Veracruzana de Educación Ambiental, misma que fue publicada en 2004. Esta iniciativa fue parte de una política impulsada por SEMARNAT durante la cual se elaboraron 32 planes estatales de educación, capacitación y comunicación ambientales, gracias a procesos locales, el interés y el trabajo de una diversidad de “redes” inter-institucionales y civiles. Dichos procesos eventualmente sirvieron como insumos básicos y dieron origen a la Estrategia de educación ambiental para la sustentabilidad en México. (SEMARNAT, 2006)

Finalmente, es necesario atestiguar que este escenario de iniciativas que se están desarrollando en nuestro país y en las entidades estatales para plantear enfoques educativos estratégicos, las cuales han sido concebidas como herramientas de planificación que pretenden formular “orientaciones articuladas”, poseen su correlativos espacios en América Latina, como se corrobora a partir de diferentes textos y procesos como el denominado Construyendo una Educación para el Desarrollo Sostenible en América Latina y el caribe. Lineamientos de Estrategia; y las memorias del Encuentro Latinoamericano respectivo, ambos de 2006.

Dentro de esta perspectiva debe contemplarse la realización del Proyecto Estrategia de Sensibilización Ambiental para la Eco Región Los Tuxtlas, incorporando elementos conceptuales y heurísticos que las lecciones conocidas de los 13 años pasados se han generado en el país, pero con el deliberado interés de generar la experiencia propia de aplicación a una región específica, distintiva en Veracruz en lo que a políticas de sustentabilidad y conservación ambiental se refiere.

Para ello, y conforme a los principios de Antillón, hemos reconocido que como grupo conductor en esta etapa del proceso de construir la estrategia, los miembros de SENDAS, así como las personas representantes de instituciones y organizaciones civiles que actualmente conformamos la Comunidad de Aprendizaje sobre educación ambiental, ya hemos avanzado en cierto grado de confianza mutua y un nivel básico de organicidad, que, sin embargo tendremos que reforzar constante y activamente, dado que requerimos “llegar a consensos, aclarar conceptos y dedicar tiempo a la construcción colectiva del sentido de lo estratégico”.

Elementos básicos implicados en ello lo son los análisis sobre: la disponibilidad de recursos para el desarrollo de la estrategia, tanto humanos como materiales y financieros; la capacidad de intervención de la organización, la cobertura geográfica potencial a cubrir, los medios de los que se dispone, el número de participantes, la coyuntura de relaciones políticas, la disposición de los cuadros directivos u organizativos, y las posibilidades de coordinación entre las instancias actuales y otras que deberían participar como actores estratégicos.

Todo ello debe basarse en una lectura frecuente y una interpretación o diagnóstico del contexto en el que se propone implementar la estrategia de educación ambiental. Ello nos revelará la situación problemática en la que se pretende influir o modificarse. Gracias a la relativa abundancia de grupos de investigación que han trabajado la región Los Tuxtlas-Sierra de Santa Marta, la condición socio-ambiental prevaleciente, considerada crítica por varios factores como el deterioro de los ecosistemas, los servicios ambientales, y las limitantes condiciones del desarrollo de la población indígena y campesina, así como el deterioro cultural, están bien documentadas.

En lo referente a la educación ambiental, se ha avanzado de manera creciente en la identificación de los actores sociales e institucionales que son considerados estratégicos para el impulso de la visión estratégica que se trabaja. Como fruto de las actividades realizadas en las líneas de trabajo de educación, capacitación y comunicación, se ha logrado la participación de más de 20 sujetos educativos de importancia, los cuales se enlistan en el Anexo 1.

Así mismo en el Anexo 2, se exponen los principales ejes temáticos y contenidos que se han estado trabajando como parte del proyecto ESEA.

El proceso de anclaje institucional
En la formación de educadores ambientales que persigue el Proyecto ESEA, no sólo el enfoque estratégico, la corriente crítica-holística al que se adscriben los conductores del proceso , así como las temáticas y los recursos de apoyo son importantes. Aparte de esto se considera fundamental que los procesos que se impulsan queden arraigados o anclados en el seno de las instituciones (como política pública) o de las organizaciones civiles, por medio de la (re) creación de una cultura de la sustentabilidad.

Por ello, consideramos las reflexiones de Lucie Sauvé (2003: 18) quien establece la relevancia del “anclaje institucional de los programas” para que estos sean “integrados a la oferta de formación formal de las instituciones”, puesto que “debido a la importancia de la educación ambiental en relación con el desarrollo personal y social, no basta con una oferta ocasional y experimental. Las instituciones deben comprometerse a ofrecer las condiciones para asegurar la sustentabilidad del programa formativo”.

En el mismo sentido, otras definiciones de anclaje institucional la relacionan con la posibilidad de asegurar las reformas estructurales que se persiguen y estabilizar así las reglas del juego; o como un “sistema que permite dar sostenibilidad a los objetivos estratégicos” (IPES, 2003).

Para nuestro caso, en el cual se trabaja de manera abierta, convocando y auspiciando la participación tanto de personas de dependencias gubernamentales, como de organizaciones civiles e inclusive religiosas, consideramos que nos estamos apegando a una perspectiva pedagógica constructivista, en donde se trata de que cumpla un papel importante la negociación constante entre los intereses y significado de las personas participantes (educadores-educadores-educandos-educandos) para construir un consenso (García Díaz, 2004: 131), y entre las personas con sus respectivas instituciones y organizaciones.

Y puesto que el “anclaje institucional” se presenta como una negociación de intereses entre las parte involucradas, en torno a intereses institucionales que son comunes al menos en discurso, pero con un “gran desfase” en la relación institución-sujetos que sostienen la institución, ello frecuentemente se refleja en la dificultad de establecer acuerdos institucionales aunque haya buenas experiencias de coordinación y trabajo con las personas que sostienen o están insertos en la institución. Algo así como lo que Habermas considera plantea como la disyuntiva permanente entre “el mundo de la vida y el marco institucional” (Tapia, 2007).

La formación de educadores ambientales (estrategas) en torno a una comunidad de aprendizaje

El trabajo basado en la premisa de la construcción social del conocimiento y de los saberes ambientales hace presuponer que una Estrategia de Educación Ambiental no puede más que tratar de perfilarse con las aportaciones de todos los participantes, reconocidos como actores del ambientalismo de una región específica. De ahí que actualmente el esfuerzo del Proyecto ESEA se va encaminando a la consolidación de espacios de encuentro y aprendizaje donde, a partir de una propuesta inicial, la Estrategia se conoce, se profundiza, se resignifica y finalmente se apropia por los participantes. Es decir, la Estrategia no está completamente definida a priori, sino que a partir de una propuesta general de intervención, el proceso se encamina hacia la elaboración colaborativa de la misma y su asunción por parte de las instituciones y organizaciones participantes.

Por ello, la definición paulatina de la Comunidad de Aprendizaje sobre Educación Ambiental también está implicada de manera importante en el proceso de construcción de una Estrategia de Sensibilización y Educación Ambiental. El perfil de la Red de Educadores de la región de la Reserva de la Biosfera Los Tuxtlas, es una de las más prometedoras y sugerentes posibilidades

Lo que se considera un acierto del Proyecto ESEA, es el haber logrado trabajar con contrapartes que en buena medida ya representan el ambientalismo que existe en la región en cualquiera de sus concepciones, dado que estos actores poseen afinidades obvias hacia los tópicos de la conservación ambiental y la sustentabilidad.




Conclusiones
La región de la REBIOTUX posee un patrimonio acumulado de experiencias que ya marcan una tendencia de interés creciente y la visibilidad del tema de la organización civil y gubernamental ocupados en los temas ambientales. Instituciones, principalmente del sector ambiental y de la sociedad civil han construido un repertorio de prácticas que requieren ser dadas a conocer y replicadas por más amplios ámbitos sociales y gubernamentales.

El papel de la educación ambiental es contribuir a reforzar o instaurar la tendencia de activismo existente en torno a la prevención, el manejo y/o la restauración de los problemas emblemáticos y específicos que afectan a la región de Los Tuxtlas-Santa Marta. El eje que representa la columna vertebral, política y conceptual de la Reserva de la Biosfera le da una claridad y una oportunidad que sin embargo no es evidente para todos; por ello se debe seguir promoviendo que la población y las autoridades conozcan y cuenten con espacios para aprender a negociar, acordar y poner en práctica los aspectos que deben formar parte de una cultura ambiental.

Como no todo está por inventarse, sino que por el contrario ya existen bueno tramos avanzados en materia de manejo ambiental o hacia la sustentabilidad, las experiencias, las perspectivas y los avances, deben ser dados a conocer, discutidos y considerados por un número creciente de personas. Asimismo, los educadores ambientales de la región requieren establecer opciones claras y continuas para la formación propia, y contribuir a dar a visibilizar, utilizar o generar conocimientos que contribuyan a los fines de la sustentabilidad. Por lo pronto, las diferentes maneras de expresarse de los ambientalismos, oficiales, de base o académicos no tienen aún suficientes espacios para expresarse o negociarse como todo proceso de aprendizaje, o educativo.

El crecimiento de las contrapartes del Proyecto ESEA, que actualmente ya llega a más de 20 actores institucionales y organizacionales, es un buen indicio de las posibilidades de arraigar una propuesta que implique, mayor atención y dedicación por parte de las instancias organizativas locales y gubernamentales a la promoción del enfoque estratégico-educativo. La atenta participación de los directivos o representantes de estas instancias en el proceso de definición de los programas de trabajo que se trabajan o exploran, así como el interés y el compromiso de la mayoría de los copartícipes en las iniciativas la socialización mutua, tanto como la incipiente creación de círculos de lecturas y análisis educativo ambiental, la organización de manifestaciones públicas y el diseño serio de programas de trabajo, entre otros aspectos, también marcan una tendencia estable y presumiblemente creciente a corto plazo, que serán esferas para evaluar el nivel de “anclaje institucional”.

Se puede partir del reconocimiento de que existe hoy una Comunidad de Educadores Ambientales con base regional, cuyos participantes manifiestan un entusiasmo creciente y compromisos para darle horizonte de continuidad y fortalecimiento a este proceso formativo. Esta es la base para el sostenimiento de una propuesta estratégica para la educación ambiental como la que se ha propuesto en este proyecto.

El trabajo basado en la premisa de la construcción social del conocimiento y de los saberes ambientales permite presuponer que una Estrategia de Educación Ambiental no puede más que tratar de perfilarse con las aportaciones de todos los participantes, reconocidos como actores del ambientalismo de una región específica. De ahí que los esfuerzos se encaminaron hacia la consolidación de espacios de encuentro y aprendizaje donde, a partir de una propuesta inicial, la Estrategia se conoció, se profundizó, se resignificó y finalmente se apropió paulatinamente por los participantes. Es decir, la Estrategia, antes y ahora no ha estado completamente definida, sino que, a partir de una propuesta general de intervención, el proceso se encaminó hacia la elaboración colaborativa de la misma y su asunción por parte de las instituciones y organizaciones participantes.

Tal vez un acierto que ha tenido el Proyecto ESEA, es el de haber logrado trabajar con contrapartes que en buena medida ya representan el ambientalismo que existe en la región en cualquiera de sus concepciones, dado que estos actores, unos más, unos menos, poseen una iniciativa convergente hacia el tema de la conservación ambiental y la sustentabilidad. Por ello, la definición paulatina de la Comunidad de Aprendizaje ha estado implicada de manera importante en el proceso de construcción de una Estrategia de Sensibilización y Educación Ambiental.

Las reuniones, encuentros, talleres y presentaciones que se realizan en esta etapa del Proyecto ESEA han propiciado la frecuentación entre las personas que participan o son atendidas por el mismo. Aunque estos espacios fueron animados en buena parte, por el equipo de SENDAS que trabaja en el Proyecto, comienzan a evidenciarse sugerentes conexiones colectivas o uno-a-uno en el seno de los espacios formativos. Varias personas ya han comenzado a elaborar de manera autónoma o coordinada, proyectos de educación ambiental que pueden permitir la puesta en práctica de las iniciativas nuevas o de amplificación de experiencias que ya están ocurriendo.

Lo que ha conformado hasta ahora el núcleo sustantivo de las actividades del Proyecto ESEA, nos han permitido realizar un programa de trabajo originalmente propuesto, y lo que es más importante, concitar el interés de personas de instituciones y organizaciones para participar en la definición de nuevos espacios y propuestas para alimentar la continuidad de la Estrategia de Sensibilización Ambiental.

También se avanzó de manera considerable en la producción de materiales didácticos y en la exploración de la producción de materiales educativos innovadores como maquetas, carteles, manuales, videos, producción radiofónica. Se constata que existe un importante patrimonio de recursos bibliográficos, documentales, didácticos y de comunicación que deben contribuir a la formación de centros de documentación y capacitación para educadores ambientales de la región.

No se puede dejar de llamar la atención sobre la importancia de subir el perfil de las actividades de evaluación y seguimiento de los procesos de educación ambiental emprendidos en torno a este Proyecto y otros similares, pues sólo esto permitirá establecer con precisión, las condiciones reales, limitantes o favorecedoras de mejorar los procesos educativos. En las modalidades de evaluación realizadas en estos meses, aún se adolece de la definición de indicadores más precisos para poder dar un seguimiento de los niveles formativos adquiridos por las personas participantes, los niveles de multiplicación que se dan en torno al Proyecto ESEA, los proyectos y las intervenciones de las instituciones.

Finalmente se hace necesario reflexionar sobre la conveniencia de que SENDAS vaya disminuyendo su protagonismo para dar lugar a que las propuestas y el seguimiento de las mismas, así como la consecución de recursos y la gestión de los mismos, se realice de manera autodependiente y colaborativa, probablemente aprovechando que existe ya una Comunidad que deberá ser la detentadora principal de la Estrategia Regional de Sensibilización y Educación Ambiental

Bibliografía

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[1] gc.helio@gmail.com y ale_negrete_r@yahoo.com.mx
[2] Senderos y encuentros para un desarrollo autónomo sustentable. Asociación civil.