1 de julio de 2008

Encendiendo la luz: el cine negro y Chesterton

Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán*


La paradoja tiene la ventaja de hacernos recordar una verdad olvidada
GK Chesterton


0. Amanece
El presente artículo esta dividido en cuatro partes muy bien diferenciadas, que quieren colocar en el centro del mismo a un género cinematográfico y un escritor ingles; el cine negro y Gilbert K Chesterton.

Amanece en este siglo y ya llueve: dudas sobre el futuro, el alimento, la concentración de la riqueza, la energía, los recursos naturales, casi todas las formas de justicia. Mundo no sólo desacralizado, como el del siglo XIX, sino ahora sin una racionalidad clara como la que brindaron los pensadores de la modernidad. A veces los pasos hacia atrás ayudan a ver mejor, a corregir el camino, a recoger claves. Por eso Chesterton y su sonrisa de luz.


En la primera parte, hablaremos algunas generalidades en relación a la novela negra, que surgida en los años veinte en los Estados Unidos que es, a no dudarlo, el antecedente más importante de lo que será el cine negro dos décadas después.

En la segunda parte intentaremos una pequeña reflexión sobre la obra literaria de G. K. Chesterton, sobre todo enfocándonos al tipo en particular a algunas de sus novelas.

El género cinematográfico del cine negro se tratará en la tercera parte, tratando de encontrar su significado, características, obras representativas e impacto de este género en cine actual.

Por último, muy sucintamente reflexionaremos sobre la Película El hombre que sabía demasiado, en su segunda versión conocida en nuestro país, acertadamente como En las manos del destino.

I. La novela negra del tiempo oscuro
Según Mempo Giardinelli,[1] en la literatura especializada podemos encontrar diversas caracterizaciones de lo que es la novela negra. El autor referido propone tres caracterizaciones, en la primera y más general señala dos grandes grupos de novelas:

a) Novela enigma/ problema /cuarto cerrado: el punto argumental recae en encontrar a un criminal; hay un asesinato, habitualmente tendido en un cuarto sin salidas aparentemente, y el asesino- poco visible al principio- se hará evidente después de muchas pistas, algunas falsas y otras verdaderas que alguien ira infiriendo. Agatha Christie y Conan Doyle son los escritores arquetípicos de esta categoría. El auge este tipo de obras se encuentra entre 1890 y 1940.
b) Novela de acción y suspenso. Esta arranca con Cosecha roja de Dashiell Hammett en 1927. Esta se caracteriza por la dureza narrativa del texto y el contexto. Descriptiva de ambientes sórdidos, elementos de la vida real, conflictos políticos y económicos siempre como telón de fondo, ambición y violencia sin límite, etc.

La novela negra propiamente dicha, tiene que ver más con esta segunda categoría. El caldo de cultivo perfecto de esta literatura fue la gran depresión económica de sobre producción de los Estados Unidos después de 1929, que tiene un impacto en el nivel de vida de la gente, provocando desempleo y pobreza y consecuentemente la caída del mundo racional y prospero parece desquebrajarse y los valores sociales se mueven. En este entorno no quedando muy claro donde esta el bien y donde el mal.

La segunda caracterización atiende más a las constantes de acento protagónico, dentro de la trama misma y hay tres grupos:

i) Novelas de acción con detective protagonista. La mayoría de las clásicas lo tienen. Desde Auguste Dupin (de Edgar Allan Poe), Hércules Poirot ( de Agatha Christie), Sherlock Holmes (de Conan Doyle), Philip Marlowe ( de Raymond Chandler ) hasta los muy mexicanos Filiberto García ( Rafael Bernal), Ifigenio Clausse ( Rafael Ramírez Heredia) o Héctor Belascoarán Shayne (Paco Ignacio Taibo II).

ii) La novela desde el punto de vista del criminal. Un ejemplo sería Plata Quemada de Ricardo Piglia o Prótesis de Andrew Martín.

iii) La novela desde el punto de vista de la víctima. Un ejemplo reciente sería El Psicoanalista de John Katzenbach.

La tercera caracterización de la novela negra y más completa es la que esta compuesta por los siguientes ingredientes:

1) Novela de detective investigador. Cuyos protagonistas pueden tener muy diversas características, algunas generales como pueden ser solitarios, románticos, con un pasado difícil, con un código de ética personal siempre dispuesto a cumplir.
pero también pueden tener muchos factores de diferenciación como; vestimenta peculiar, ser violentos pacifistas, humoristas, malhumorados, alcohólicos, mujeriegos, intelectuales, fumadores de pipa, cigarro o puro, en resuimen: con diferentes virtudes, hábitos, costumbres y defectos.
2) La novela del lado de la justicia.
3) La novela psicológica. La mayoría de la trama sucede en el espacio imaginario/concreto de la mente.
4) La novela de espionaje. Sobre cargada de polarización ideológica en la guerra fría ( 1945- 1989) sobre todo por la influencia de la insistencia macarthista en Hollywood.
5) La novela de crítica social, habitualmente descarnada, urbana que hace evidentes las causales de una problemática social; ambiental, criminal, política, de salud pública, etc.
6) La novela del inocente inculpado. El ejemplo sería, El proceso de Kafka.
7) Las novelas de persecución, de acción pura. Dos escritores de Best seller son representativos: Ian Fleming y Harlod Robbins
8) Los thrillers o novelas de suspenso. ¿ alguien dudaría de incluir aquí la obra Stephen King?


Por lo anterior y tratando de avanzar hacia un concepto, destacamos algunas constantes que se desprenden de los elementos de las clasificaciones anteriores y podemos concluir que una novela negra, tiene habitualmente alguien que investiga, un enigma, misterio o crimen, que se convierte en el detonador de una serie de eventos o de diversos niveles de profundidad que dan cuenta de un contexto que marca una serie de relaciones que con frecuencia dejan ver mundos inhóspitos poco evidentes a simple vista.
Este concepto lo usamos de eslabón para hablar de Chesterton:

II. Chesterton: una novela más allá de las paradojas y de la oscuridad
Hay muchas cosas que se pueden argumentar a favor de G K Chesterton:

Dibujante satírico y dotado para las artes plásticas en su primera juventud
Campeón de oratoria en temas de nacionalismo cuando joven.
Conservador al grado de asumir vivir la vida como en la edad media.
Riguroso gastrónomo: anti-vegetariano y partidario de la buena cerveza.
Crítico de arte.
Polemista, simpático y combativo.
Brillante y prolífico escritor ingles (1874 -1936), fue periodista del The Ilustred London New, escribió prólogos, ensayos, poesía, relatos, cuentos, novelas, habitual defensor de causas perdidas. Poseedor de una pluma fantástica que le posibilita tener obras siempre creativas. Es un escritor anti-solemne y anti-victoriano.
Uno de los grandes defensores del catolicismo desde la trinchera literaria. Tal vez el mejor apologista inglés del catolicismo nacido en el siglo XIX.
Creador de El Padre Brown, profundo conocedor del alma humana, que con esa herramienta resuelve enigmas.

Chesterton en su inteligente escritura parece ser un gran paradojista, es decir alguien que usa la verdad con dos puntas o mejor un escritor que sabe que la verdad siempre tiene dos polos. Sin embargo, Alfonso Reyes apunta que el escritor inglés rebasa en mucho esa característica:

En apariencia, Chesterton es un paradojista. Pero a poco de leerlo, descubrimos que disimula, bajo el brillo de la paradoja, toda una filosofía sistemática, monótona: cien veces repetida con palabras y pasajes muy semejantes a través de todos sus libros. No es en el fondo un paradojista. No niega ningún valor aceptado por la gran tradición popular; no rechaza (al contrario) el honrado lugar común; no intenta realmente desconcertar al hombre sencillo. Gusta más bien de volver sobre las opiniones vulgares y las leyendas para hacer ver lo que tienen de razonable. No es un paradojista. Bajo el aire de la paradoja, hace que los lectores del siglo XX acepten, a lo mejor, un precepto del Código o una enseñanza del Catecismo. El contraste, el sistema de sorpresas, que es, como dije, su procedimiento mental, es también su procedimiento verbal. Posee una lengua ingeniosa, pintoresca, llena de retruécanos a su manera: sube, baja, salta, riza el rizo encaramado peligrosamente en una palabra, y a la postre resulta que ha estado defendiendo alguna noción eterna y humilde: La Fe, la Esperanza, la Caridad.[2]

En El Hombre que fue jueves el personaje Gabriel Syme, que más que detective es un poeta reclutado para que se infiltre en un círculo anarquista, del que se hace parte del Consejo Central, formado por siete hombres con la identidad de un día de la semana, y en el que va descubriendo que hay otros policías encubiertos. En esta obra como en los cuentos y novelas del Padre Brown, Chesterton se mantiene fiel a sus ideas cristianas y las obras literarias tienden a ser una alegoría de la fe. Si Chesterton viviera en México actual escribiría novela policíaca con “jueves” infiltrados en el Cisen, algún partido político o en el narcotráfico, sin renunciar a sus preceptos bíblicos.

Para los fines del presente artículo es trascendental, contestar la pregunta: ¿Por qué Chesterton no es considerado como novela negra a pesar de que algunos elementos del género están en forma irrefutablemente presentes en su obra: buscador de verdad, contexto poco claro, suspenso, etc.?
Una respuesta tentativa, hipotética, no concluyente tiene que ver con el uso del método para encontrar la verdad, casi todos los detectives se mueven en términos deductivos, esto es, a partir de ideas de carácter general infieren resultados. Chesterton procede inductivamente: es a partir de la persona, del corazón humano, del alma del individuo que podemos llegar a otro nivel de verdades.

De cualquier manera creo que Chesterton, en forma irrefutable si es un antecedente del cine negro, al paso decimos que en las escuelas de cine se recomienda y con frecuencia se lee en los cursos de guión, sobre todo en el trabajo psicológico de la creación de los personajes.

III. Cine negro: un género que ilumina con cintas de plata
Dashiell Hammett, quien como vimos antes tuvo que ver con el nacimiento de la novela negra también escribió El Halcón Maltés, que fue llevada al cine 1941 por John Houston y actuada por Humphrey Bogart y que es considerada por la historia como la primer película de cine negro norteamericano.

Los investigadores cinematográficos Alain Silver y James Ursini (2004) consideran el periodo clásico del cine negro de 1941 a 1958. Los límites del género siempre han estado difusos; en esta tendencia se incluye un gran espectro de rasgos que van del cine criminal, el policiaco, el suspenso, detectives, los llamados thrillers, las persecuciones a homicidas, hasta las películas violentas y sangrientas. Después de la ya citada del El Halcón Maltés” aparecen obras como “Laura” y “Perdición” en 1944 que le empiezan a dar sentido a este tipo de obras. Todo esto en la vmuy golpeada economía de la segunda guerra mundial.
Algunos de los más grandes directores cinematográficos de todos los tiempos realizaron se suscribieron en sus obras al cine negro, justo en esta época, ejemplo de ello son. John Huston, Howard Hawks, Billy Wilder, Orson Welles, Otto Preminger, Robert Siodmak, Stanley Kubrick y Alfred Hitchcock

Un hecho fundamental en la constitución del género fue la participación activa de notables novelistas que fueron contratados por los grandes estudios cinematográficos de ese momento, para que realizaran los guiones de las películas, ejemplo de ello fue el mismo Dashiell Hammett, Raymond Chandler, M. Cain, David Goodies y algunos representantes de la generación perdida como Ernest Hemingway y William Faulkner todos esto autores van a dar una serie de temáticas en las que coinciden nudos argumentales que el cine retomará mejor que la literatura como el pasado angustioso de los protagonistas, el buscador de la verdad, la pesadilla fatalista, el perseguido y la mujer fatal.

Este tipo de género cinematográfico también aportara una iconografía visual que retoma elementos del expresionismo alemán (oscuridad, juego de sombras rostros que dicen, etc.) pero lo llevará a sus últimas consecuencias, entre otros elementos se destacan: la iluminación de claros-oscuros, las perspectivas visuales con ángulo de cámaras innovadores, la cámara en movimiento, la desolación o lo cargado del paisaje urbano y la relación con el lenguaje cinematográfico, el flash back y la cámara subjetiva. El lenguaje de los personajes es duro, directo y sin concesiones, tal como los padres literarios lo habían dictado.

Entre las películas más destacadas podemos citar: Sed de mal, La dama del lago, El beso mortal, M, La golfa, La pasión ciega, El cartero siempre llama dos veces, Con las horas contadas, Retorno al pasado, y algunas de las obras de Hitchcock.

La influencia del cine negro en las décadas recientes es muy evidente en las siguientes películas: Barrio Chino, La conversación, Taxi Driver, Fuego en el cuerpo, Mona Lisa, Perros de reserva y Pulp Fiction, Seven, Sospechosos comunes, Érase una vez en América, Simplemente sangre, Buenos muchachos, Los timadores y Cosas bellas y sucias, Sin city.

Desde la década de los cuarenta podemos concluir, la novela negra heredó al cine negro un abanico amplio de detectives duros, adictos a la soledad, sociedades y hombres corruptos, mujeres fatales. El género ha ido evolucionando prácticamente desde 1960 con la llegada de la nueva ola francesa que como teorices ponderaron este tipo de géneros y que lo revolucionaron cuando tuvieron la oportunidad de dirigir Truffat y Godard. Hay quien ha incluido en el cine negro películas como Bonnie y Clyde, Harry el sucio, La huida, Bueno muchachos, Terciopelo azul, Fargo, Los Ángeles al desnudo, Milagros inesperados, Una acción civil, Juego de lágrimas, Día de entrenamiento y El silencio de los inocentes, hasta Los Infiltrados. El género siempre se hace presente en cartelera, por ejemplo, hoy podemos ver todavía: Michael Clayton de Tony Gilroy con George Clooney o La extraña que hay en ti de Neil Jordan con Judie Foster.

Incluso hay películas mexicanas que recuperan el genero: Los albañiles, Cadena perpetua, La habitación Azul, Cosa Fácil y en cierto sentido Crónicas.


IV. Apagando luz para que ya empiece la función: encendiendo las mentes
A mi entender tres de las más grandes obras que ha dado la cinematografía mundial son La ventana indiscreta (1954) Vértigo (1958), Psicosis (1960). Estas tres obras maestras tienen algunas cosas en común: ser producciones norteamericanas con un suspenso genialmente manejado, rubias espectaculares como estrellas al gusto de quién las dirige, un trabajo narrativo casi esférico, sin huecos, en dos de ellas llevan como protagónico al actor alter ego del director llamado James Stewart y por supuesto tener de director a un genio: Alfred Hitchcok (otro giro a la tuerca: rechoncho, protagónico sanguíneo, católico, buen dibujante, mordaz e ingles como el Chesterton que más arriba analizábamos).
Otra interesante película que realiza, en esta gloriosa década de los cincuenta para Hitchcock, lleva el título original en inglés The Man Who Knew Too Much o El hombre que sabía demasiado y que sabiamente fue traducida como en Las manos del destino. Rarísimo ejemplo de un remake realizado por el mismo director, para fortuna de la cinematografía y de nuestra salud mental ( los segundas versiones de Hitchcock oscilan entre lo muy malo y lo pésimo; recuerden la Psicosis y el muy resiente atentado a La ventana Indiscreta ) .

Según el muy documentado libro del excelente director mexicano Guillermo del Toro sobre Alfred Hitchcock[3] los argumentos para hacer esta segunda versión son tres:

- Pulir su estilo en una obra madura. El artista consagrado pide prestado al amateur que se fue.
- Ser el vehículo cinematográfico para seguir proyectando a Stewart.
- Aprovechar esta obra para no pagar los derechos.

También el cine de Hitchcock está lleno de auto referencias que llegan a canibalizar su propia obra. Sin embargo, bien vistas, por el contexto, los hilos argumentales, la forma de filmarlas y el trabajo de los actores tienden a diferenciarse muy bien. Hay que decir que aunque las dos coinciden en el asesinato, el espionaje diplomático y el secuestro la esencia de ellas es distinta. Tal vez otro punto de contacto sea la complejidad. Al director ingles hay que verlo despierto y atento, con la luz de la sala apagagada pero la del cerebro encendida.


V. A manera de reflexión final: dos luces
¿Se podrá negar que toda la literatura y películas del género negro podrían subtitularse: En las manos del destino? Piensen por favor en cualquier obra cinematográfica o literaria de este género

Sin embargo, afirmo, que la obra de Chesteron debería tener otro subtítulo: En las manos de Dios.


Referencias
Del Toro G. ( 1990) Alfred Hitchcock. Universidad de Guadalajara. Guadalajara.
México.

Giardinnelli M. (1996) El Género Negro. México, Ed. Molinos de viento.

Merida P.(2003) Historia del cine. España, Ed. Larousse.

Silver A. & Ursini J. (2004) Cine negro. Barcelona, Ed. Paul Duncan.

* Coordinador de la Maestría en Educación Ambiental de la Universidad Pedagógica Nacional. Unidad UPN-095 Azcapotzalco.
[1] Giardinelli M ( 1996) El género negro. Colección Molinos de Vientos 109. Serie Mayor/ Ensayo. Universidad Autónoma Metropolitana. México. pág. 15, 52-53.
[2] Chesterton GK (1945) El hombre que fue Jueves. Prólogo de Alfonso Reyes .Colección Austral Espasa-Calpe Argentina. Página 13.
[3] Del Toro G. ( 1990) Alfred Hitchcock. Universidad de Guadalajara. Guadalajara. México. pág. 352