1 de julio de 2008

Una experiencia de psicomotricidad en preescolar: Fortalecimiento del autocontrol e inhibición de movimientos involuntarios

Ma. Dolores Martínez Vázquez*

“Resulta lógico que el movimiento sea una expresión superior de la psique, pues aquellos músculos que dependen del cerebro, se denominan músculos voluntarios y se mueven gracias a la voluntad del individuo, la cual es la energía primordial indispensable para la vida psiquica”.
María Montessori

La importancia de la psicomotricidad en la educación infantil está ligada por la gran interdependencia en los desarrollos motores, afectivos e intelectuales.
Es una técnica que tiende a favorecer por el dominio del movimiento corporal, la relación y la comunicación que se va a establecer con el mundo que rodea a la persona.


No hay un concepto acabado sobre este campo ya que está en constante movimiento, quizá el primero en concebir la psicomotricidad como campo científico fue Henry Wallon, quien bajo el concepto de esquema corporal introduce datos neurológicos en sus concepciones psicológicas; se refiere al esquema corporal no como una unidad biológica o psíquica, sino como una construcción, elemento base para el desarrollo del niño.


Otros autores siguiendo la obra de Wallon introducen otros elementos, así Ajuriaguerra, que publica trabajos sobre tono y desarrolla métodos de relajación en el campo educativo.
En otra dirección autores soviéticos como Vigotsky, Galperín y Luria también contribuyen en esta labor de estudio profundo, en referencia específica al último, quien plantea en su modelo psiconeurológico como primera unidad funcional a la tonicidad y al equilibrio.
Esencialmente, dice, la tonicidad tiene un papel fundamental en el desarrollo motor e igualmente en el desarrollo psicológico. La motricidad requiere del soporte de la tonicidad, es decir de un estado de tensión activa y permanente por lo que se considera a la tonicidad como sostén fundamental en el ámbito de la psicomotricidad, pues garantiza las actividades, las posturas, las mímicas, las emociones, de donde convergen todas las actividades motoras humanas.
El equilibrio es la capacidad de asumir y sostener cualquier posición del cuerpo contra le ley de gravedad; es uno de los componentes perceptivos específicos de la motricidad y se va desarrollando mediante la evolución, es un paso esencial para todas las acciones coordinadas e intencionadas que son la base de los procesos humanos de aprendizaje.


La lateralidad es el dominio funcional de un lado del cuerpo sobre el otro, se manifiesta por la preferencia de servirnos selectivamente de un miembro determinado para realizar actividades concretas.


Es la encargada de otorgar el primer parámetro referencial para tener conciencia de nuestro cuerpo en el espacio y está determinada por la dominancia hemisférica del cerebro.
La primera unidad funcional del cerebro, encargada de regular el tono cortical y la función de vigilancia, en ella se engloban también la respiración y relajación puesto que no son capacidades independientes.


En la segunda unidad funcional cerebral, Luria desarrolla la función del cuerpo y se refiere a ella como un mapa que sirve para navegar en el espacio, es el principal referente y comunicador.
La tercera unidad funcional del cerebro de dicho modelo, ubica las praxias, de las cuales:
La coordinación o praxia global no refiere solo los segmentos corporales que accionan con alguna finalidad, además implica diferentes niveles jerárquicos de psicomotricidad que van desde tonicidad hasta estructuración espacio temporal.


La coordinación o praxia fina, provoca que las acciones más precisas sean realizadas de manera efectiva y exige la participación de muchas áreas corticales.


Se insiste según el modelo, que las tres unidades cerebrales trabajan de forma fusionada.
Tomando en cuenta los elementos aludidos, se puede entender que la psicomotricidad integra las interacciones cognitivas, emocionales, simbólicas y sensorio motrices en la capacidad de ser y de expresarse en un contexto psicosocial, por tanto desempeña un papel fundamental en el desarrollo armónico de la personalidad ya que mediante la organización de actividades, se permite a la persona, conocer de manera concreta su ser y su entorno inmediato para actuar de manera adaptada.


Entonces, el objetivo de la psicomotricidad es el desarrollo de las posibilidades motrices, expresivas y creativas a partir del cuerpo, lo que centra su actividad e investigación sobre el movimiento y el acto.


Entender lo que implican algunos conceptos de manera detallada se facilita con las fuentes teóricas analizadas. Por ejemplo, el concepto de esquema corporal, se entiende como la organización de todas las sensaciones relativas al propio cuerpo en relación a los datos del mundo exterior que crean una representación del cuerpo, sus segmentos, límites y posibilidades de acción. A partir de él se incluye el conocimiento y conciencia de sí.


Otro elemento que se destaca es el de la conciencia corporal, que es el medio fundamental para cambiar y modificar las respuestas emocionales y motoras, se sustenta por:


· Conocimiento del cuerpo global y segmentario: Tamaño y proporción de miembros, reconocimiento de partes gruesas (cabeza, tronco y extremidades), movimiento de piernas mientras el tronco permanece quieto, por ejemplo.
· Elementos de cada parte del cuerpo, propio y ajeno: detallar componentes de la cabeza como la boca, de la boca la lengua, de la lengua las papilas etcétera.
· Movilidad- inmovilidad: realizar e inhibir movimiento cuando se necesita, permanecer sentado al comer, quieto al esperar, entre otras cosas.
· Cambios posturales: ejecutar posiciones como hincarse, agacharse, estirarse, teniendo integrado concepto y movimiento a la vez.
· Desplazamientos, saltos, giros: Capacidad para caminar de costado, hacia atrás, en distintas velocidades, saltar con ambos pies, con uno, alternarlos.
· Agilidad y coordinación global: cachar objetos, lanzarlos, superar obstáculos…
· Noción y movilización del eje corporal: erguir la cabeza, alinear hombros, extender brazos al frente, a los lados, entre otros.
· Equilibrio estático: mantenerse parado en un pie sin moverse incrementando el tiempo.
· Equilibrio dinámico: llevar un costalito en la punta del pie lo más alejado posible.
· Lateralidad: reconocer su habilidad para operar objetos con alguna mano o miembro preferente, (Chutar balón con la izquierda) aunque no lo nombre.
· Respiración: ser capaz de intensificar o disminuir su capacidad de amnea o de inhalación y tener un ritmo al respirar.
· Identificación y autonomía.
· Movimientos de manos y dedos.
· Coordinación óculo-manual.
· Expresión y creatividad.
· Desarrollo expresivo de sentidos y sensaciones.
En el desarrollo óptimo de la conciencia corporal, se debe considerar que:
· El cuerpo es un elemento expresivo y vivenciado.
· Conocer, desarrollar y experimentar los elementos de la expresión: espacio, tiempo y movimiento en todas sus combinaciones.
· Conocer, desarrollar y favorecer la comunicación interpersonal, intrapersonal, intergrupal e intragrupal.
· Vivenciar situaciones donde se facilite el autoconocimiento, percepción, sensibilización, desinhibición, clima de libertad y creatividad.


Finalmente, en base a los elementos que integran la psicomotricidad y que se han enunciado minuciosamente (tonicidad, equilibrio, esquema y conciencia corporal), bajo un desarrollo adecuado, se preserva no solo un buen control corporal además se brinda la oportunidad de que se desarrollen diversas capacidades humanas como el aprendizaje, reconocimiento y control de emociones, entre otros.


Por tanto se confirma que la psicomotricidad es el punto de referencia para interactuar en el quehacer docente con niños preescolares, favoreciendo la formación de generaciones más autónomas y funcionales intelectual y socialmente.

Situación:
Al observar que era recurrente que en actividades donde requería de tener cautiva la atención de mis alumnos por más de diez minutos, me dispuse a llevar un control mediante el diario de campo para anotar aquellos elementos que solían ser dispersores.
Entonces pude notar que la constante fue la dispersión de la atención debido a movimientos impulsivos no controlados realizados por algunos niños muy específicamente, cuatro de ellos son los más pequeños del grupo y tienen 3 años, tres de 4 y dos de 5, si dejamos fuera a los pequeños me llama la atención que de los restantes tres de los niños al trabajar individualmente muestran dificultad para permanecer y concluir actividades.

Propósito:
Incrementar autocontrol e inhibición de movimiento.

Contextualización:
El grupo está compuesto por veintidós niños siete de 5 años, once de 4 años y cuatro de 3 años. Se notan diferentes grados de manejo de su cuerpo y movimientos en actividades grupales y al observarlos mientras trabajan individualmente. Los niños mayores tienen más capacidad para esperar quietos en alguna posición específica (cruzadas las manos, sentados en derredor, formados viendo al frente, etc.); los niños más pequeños suelen hacer ruido con el cuerpo, hablar, balancearse o cambiar de posición constantemente.


Del grupo de pequeños destaco el caso de una niña que mientras permanece sentada es casi inmediata la necesidad de movimiento, mediante un balanceo ininterrumpido de las caderas que realiza aún si está trabajando con algún material, provocando tener atención fugada.


En otros casos semejantes que se han presentado durante mi trayectoria como docente, nos ha sido útil no verbalizar juicios ni indicaciones verbales, simplemente se induce el cambio de posición mediante un contacto físico con el niño como tocar su hombro o mover la silla.


En el caso que presento dada la recurrencia e intensidad del patrón de movimiento, ha sido necesaria la intervención conjunta de varias personas; la mamá que muestra preocupación porque la situación ha ido en aumento, dos terapeutas de las cuales una reporta que durante las sesiones de su trabajo no se ha presentado dicha conducta y lo atribuye a la naturaleza de su área (neurodesarrollo), dado que la intervención es uno a uno y en una dinámica muy activa físicamente.


La segunda terapeuta del área de lenguaje manifiesta la misma situación que hemos notado en el salón; cortos periodos de atención y cuando existe reto, inseguridad o tensión frente a una tarea, incrementa el movimiento descrito. Además muestra dificultad para verbalizar ideas y ejecutar órdenes.


Diagnóstico:
A nivel grupal:
Algunos niños son incapaces de permanecer quietos y callados, por lo que no atienden instrucciones y distraen a otros niños. Por lo general suelen golpear en el suelo o mover los pies, pegar en las mesas con manos y objetos, hablar o emitir sonidos mientras el resto del grupo permanece callado.
Caso particular:

Adaptación curricular:
A nivel grupal:
Se realizan estrategias para desarrollar la escucha del programa de Artesofía (musicosofía), y se insiste en la repetición de trabajos Montessori que ya se conozcan, que impliquen orden, secuencia y control de movimiento.
Caso particular:
Se han hecho varias cosas como trabajar la mayor parte del tiempo en el piso con tapetes, lo cual inhibe el balanceo totalmente. Para estar en la mesa, se sustituyó la silla por una pelota, al principio sirvió, suponemos que mientras lograba equilibrar la postura (algunos días), indirectamente, se redujo el punteo al caminar; después de un tiempo se presentó el balanceo incluso en la pelota.

Actividades propuestas.
Barras Rojas
Es un material del área sensorial en un salón Montessori.
Descripción: diez barras de forma prismática cuadrangular, de madera pintadas de rojo. Su anchura es uniforme dos centímetros por lado, varían de su largo desde diez centímetros hasta un metro.
Presentación (Trabajo)
Las barras están colocadas en un estante ordenadas de frente a fondo, desde la más corta hasta la más larga formando una escalera.


La guía toma la barra más corta por cada extremo con las palmas de las manos extendidas haciendo presión hacia el centro, invita al niño a que tome la siguiente de la misma manera y las lleven a un tapete colocado en otro extremo del salón previamente.


Mientras se desplazan, se camina erguido mirando de frente y despacio. En el tapete se colocan las barras primero la más corta y después las subsecuentes indicando al niño que se forme la misma escalera que hay en el estante, (el continúa solo con el resto del material).


Cuando el niño termina, se formará un caracol con todas las barras, colocando la más corta en el centro del tapete, la siguiente perpendicular a ella formando una “L”, la siguiente perpendicular y así sucesivamente hasta llegar a la más larga; entonces se habrá formado un camino en espiral de diez centímetros de anchura.


La guía invita al niño a quitarse los zapatos y caminar en el “caracol”, posteriormente explorarán diferentes maneras de hacer el recorrido (hacia atrás, en puntas, con ojos tapados etc.)

Control de error:
Que no se forme la escalera o el caracol y que al caminar pise las barras o se caiga.
Propósito: Discriminación de dimensiones y control de movimiento.

Musicosofía:

Parte 1
Escucha:
“Telón de fondo”
En diferentes momentos del día con o sin previo aviso, se pone una misma melodía por periodos cortos (cinco minutos a lo más).
Sentados los niños en círculo se les explican las reglas para trabajar: no moverse ni hablar mientras está la música (Se usa la misma que en el telón de fondo, en nuestro caso Melody de Shuman).
Después de varios días de repetir el ejercicio en otro momento se pide que noten el volumen intensidad e instrumentos que intervienen.

Los niños expresan sus apreciaciones.
En posteriores repeticiones se pide a cada niño que tararee lo que conoce de la melodía y que exprese como se siente con la música. Una variante puede ser que un niño empiece a tararear, otro continúe y así hasta terminar el fragmento.

Parte 2
Movimiento: “La Peluquería”
Se introduce comentando acerca de lo que los niños conocen de las peluquerías, luego se les cuenta la historia de Sarita, una niña que cuando iba a la peluquería salía peinada de diferente manera.


“Juego de Sarita”
Se usa la misma música de telón de fondo.
Los niños están sentados formando un círculo, colocando las sillas una tras otra como si fuera un tren.


Se reparte a cada quien un cepillo y cuando inicia la música cepillan el cabello del compañero que tienen delante hasta que la música para.


Se giran las sillas de tal manera que queden delante del niño que tenían enfrente. Se repite la música y ahora peinaran al niño que tenían detrás.


Al terminar la actividad se recogen los cepillos y las sillas se colocan hacia el centro del círculo, se abre uno extremo para colocar un tipié que tiene el dibujo de una cara de niña sin cabello. El adulto moldea la siguiente actividad y pone la melodía, mientras transcurre, con movimientos delicados y firmes dibuja libremente el cabello de la niña, para cuando la música termine.
Habrá tantos peinados como niños en el salón, ya que pasarán uno a uno esperando su turno.

Conclusiones
Después de realizar las actividades propuestas se pueden constatar cambios significativos en diferentes aspectos que plantea Luria en su teoría de unidades funcionales del cerebro.


Los niños con la repetición de ejercicios, desarrollan conciencia sobre su cuerpo y esquema corporal. De los elementos que conforman la conciencia corporal, muchos son favorecidos, pero en el caso concreto del trabajo con música ha sido evidente mayor desarrollo en el que se refiere a la expresión en espacio tiempo y movimiento. Se nota la intención de escucha y cuidado para ejecutar movimientos y la evolución de su destreza cuando repiten algún ejercicio. Incluso cuando se pone el “Telón de fondo” sin avisar, se nota el cambio de su conducta; el grupo baja el volumen o inhibe el ruido y sus movimientos son más suaves a pesar de la actividad que estén realizando (pueden estar escribiendo, picando, armando resaques entre muchas otras cosas).
En lo que concierne al trabajo con barras rojas, los niños disfrutan la actividad, también aquí hay cambios en la postura del cuerpo cuando caminan para formar el caracol, y esto poco a poco lo transfieren como regla del ambiente con o sin material.


Al caminar en el caracol muestran más seguridad y control de sus movimientos e impulsividad cuanto más repiten y experimentan maneras de recorrerlo, los pequeños por ejemplo todavía no logran formar el caracol y solicitan ayuda a los niños mayores o a los adultos y cuando hacen el recorrido con frecuencia terminan desbaratando la figura del caracol mientras caminan ya que se tropiezan o mueven las piezas.


Podría narrar muchas otras situaciones que se han presentado durante el trabajo con las actividades propuestas, sin embargo algo que me parece importante es que la realización de las mismas ha influido para bajar el nivel de impulsividad e incrementar los momentos de escucha y espera de manera grupal y específicamente con aquellos niños dispersan continuamente al grupo también se notan cambios en sus actividades individuales y con un proceso favorable a nivel grupal, no puedo asegurar que totalmente superado.

Bibliografía
Damasio A. “Sentir lo que sucede” Cuerpo y emoción en la fábrica de la conciencia, Chile, 2001, Ed. Andrés Bello.
Goleman, D. “Inteligencia Emocional”, Barcelona, 1996, Ed. Kairús.
Johnson, M. “El cuerpo en la mente”, Madrid, 1991, Ed. Fundamentos.
Varela F. Thompson, “De cuerpo presente” Las ciencias cognitivas y la experiencia humana, Barcelona, 1997, Ed. Gedisa
Vigotsky y Luria dos aliados, dos amigos, dos vidas un acuerdo en http://www.psicologiacientifica.com/ consulta: 27 /11/07
Un espacio y tiempo necesarios para psicomotricidad en http://www.monografias.com/ consultado 20/11/07


* Alumna de la Licenciatura en Educación preescolar de la Universidad Pedagógica Nacional. Unidad UPN-095 Azcapotzalco.