1 de julio de 2008

Editorial (Núm., 173. Julio-septiembre 2008)


Una profunda reflexión acerca de la Educación en el cuerpo se ha vuelto ineludible. La obesidad infantil, la anorexia, la bulimia, los embarazos en adolescentes son sólo algunos de los problemas que sugieren la necesidad de reconstruir y replantear nuestras consideraciones sobre el cuerpo humano y las formas en que se desarrollan habilidades y conceptos de lo corporal en los albores de este siglo XXI. En esta edición de Caminos Abiertos promovemos una aproximación alrededor de estos temas controvertidos. Así, un grupo de exalumnas de la Licenciatura en Educación nos presentan los avances de una investigación titulada Obesidad, autoestima y su reflejo en el aprovechamiento escolar en educación primaria. Por otro lado, Juana J. Ruiz Cruz hace un análisis de las polémicas que se han generado con la incorporación de contenidos de Educación sexual en el currículum de la primaria. En otro texto, la alumna Ma. Dolores Martínez Vázquez describe una experiencia de psicomotricidad en preescolar, en la que se proponen actividades para fortalecer el autocontrol en los niños. Y para pensar a través del relato “Una luz que devuelva el color”, Sandra Araceli Romaní nos narra las dificultades que vive una muchacha después de sufrir abuso sexual.

Completamos este número con tres textos mas: uno de Rafael Tonatiuh Ramírez titulado “Encendiendo la luz: El cine negro y Chesterton”; un artículo de Laura Macrina Gómez sobre “Leer y escribir electrónicamente” y “Dos cuentos cortos de paternidad” de Fidel Silva Flores.
En esta edición incluimos imágenes combinadas de dos pintores que han representado el cuerpo de manera peculiar: Las pinturas del colombiano Fernando Botero que tienden a interpretar una realidad transformada o deformada. No es que se trate de pintar gordos ni objetos obesos sino, al decir del artista, convertir la realidad en arte, deformándola en beneficio del volumen y el espacio. Recupera una larga tradición de artistas de la deformación: Giotto, Rafael, Rubens, Picasso… El resultado es una interesante concepción sobre el cuerpo en la posmodernidad. Por otro lado, la interpretación del cuerpo que hace Tamara de Lempicka en la primera mitad del siglo XX es un desafío a la relación entre realismo y geometrización del cuerpo. Sus pinturas incorporan una rebelión a las formas clásicas de representación en las que el cuerpo es un signo dominante en su obra.